Pon tu mirada en Jesús

 

Por muchos años viví aferrada a un deseo de querer publicar y crecer en las redes sociales, específicamente en Instagram. Tenía mis planes y los adornaba diciendo que todo sería para la gloria de Dios, y hasta llegué a creer que era así. La verdad era que en el fondo de mi corazón, muy dentro de mí, quería robarme un poco de esa gloria. Quería reconocimiento, aceptación, fama, éxito y todo eso que muchos persiguen y logran al estar en esas plataformas.

Constantemente me sentía estancada y fracasada al compararme una y otra vez con personalidades que ni siquiera le servían al Señor. Eso me entristecía, pero aun así le cuestionaba a Dios por qué otros lo lograban y yo no. Pensaba que solo tenía que poner más empeño, hacer más videos, crear más contenido, buscar el mejor gancho y aplicar toda la lista de estrategias. Mientras tanto, la vida real se me escapaba entre los dedos.

Mi oración era: “Señor, quiero deleitarme en tu presencia, quiero conocerte más, enamorarme de ti y vivir apasionada por el evangelio”, pero con mis acciones hacía todo lo contrario porque mi mente no lograba enfocarse, sino que pasaba de un video a otro, y cualquier segundo libre era una oportunidad para ver un video más e “inspirarme” para los que yo haría más tarde.

Esa sigue siendo mi oración, y Dios ha estado respondiéndola, trayendo convicción a mi vida y mostrándome mis pecados ocultos, no para dejarme igual, sino para transformarme y renovar mi mente con Su Palabra, para conocer Su voluntad: buena, agradable y perfecta, y para realmente vivir una vida con los ojos puestos en Jesús, conociéndole a Él y deleitándome en Su presencia.

Hubo momentos en los que pensé que Dios no quería revelarse a mi vida, pero la verdad es que Él solo estaba esperando que yo apagara mi celular y abriera mi Biblia. ¿Alguna vez has pensado algo parecido? Quiero decirte que Dios anhela revelarse a tu vida, pero es importante que apagues todo aquello que te roba la atención. Y sí, es verdad que podemos encontrar muchos videos que hablan de Jesús en las redes, pero nada se compara con abrir la Biblia y dejar que el Dios del universo se revele a tu vida a través de cada uno de sus versículos, y que durante el día puedas traerlo a tu mente y aplicarlo a tu vida.

Jesús dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17:3)

Decimos que queremos una vida eterna junto a Jesús, pero se nos hace tan difícil apartar la mirada de nuestro celular para comenzar a conocerle aquí en la tierra.

Si no me crees, solo mira a tu alrededor. Sales a dar un paseo y ves cómo otros caminan con la cabeza baja cautivados por el brillo de la pantalla; o estás haciendo tu devocional y es interrumpido constantemente para revisar notificaciones; o estás en la iglesia y ves cómo, en medio del sermón, hay personas distraídas revisando sus celulares. Quizás no lo hayas notado, porque tú también estás en lo mismo. A mí me ha pasado.

Las redes nos están robando la vida. Nos tienen atrapados, hipnotizados y esclavizados, ya sea consumiendo, creando contenido o incluso soñando con la idea de ser influencers. Nos están robando el gozo de contemplar a Cristo, de disfrutar la vida en Él, de compartir con nuestros hermanos en la fe, de alcanzar nuevas almas y vivir la vida cristiana. Nos hacen creer que estamos conectados cuando en realidad estamos más desconectados que nunca. Nos roban nuestra atención y enfoque, nuestra mente y corazón. Pensamos que es normal porque “todos lo hacen” y nadamos con los demás sin darnos cuenta que somos atrapados en las mismas redes.

Como cristianos somos llamados a no conformarnos con las cosas de este mundo y, la mayoría del tiempo, eso significa nadar en dirección contraria. Somos llamados a amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente, y las redes sociales nos distraen de eso. Tal vez pienses que esto no es para ti, pero basta con revisar tu tiempo en pantalla y compararlo con el tiempo que dedicas a la Palabra para darte cuenta que se han convertido en un ídolo y te están robando la hermosura de conocer y contemplar a Cristo.

Pero no todo está perdido. Podemos arrepentirnos, abrazar la gracia y pedirle a Dios que nos ayude a poner la mirada en el lugar correcto, en Jesús. Dios quiere mucho más para ti que cualquiera de las cosas que puedas encontrar en esas plataformas. No permitas que el enemigo te tenga cegado y atrapado en las redes. Pon tu mirada en lo eterno, pon tu mirada en Cristo y no en tu celular.